UNA AVENTURA FUGAZ…

Lo que les voy a contar es un tanto confidencial; y digo así porque no me lo contó nadie y ha nacido de la imaginación de la gente, se trata de ño Manuel Calderón (hijo), así se llamaba el papá de Fabio, pero también el abuelo, el que dio origen a toda la Calderonada y Villafuerte del pueblo, que ojalá no se vayan a enojar porque el primer disgustado seria yo, ya que a esa prole pertenezco. Además no tiene nada de malo el cuento; solo pretendo recordar lo que a muchos les paso o que les puede pasar por andar de coscolinos; pero como tampoco sé quién se lo conto a quien… yo ya estoy disculpado.

Apaneca de antaño era mejor que la de hoy digo yo; porque toda la gente tenía su casa aquí en el pueblo y su propiedad fuera donde cultivaban su con qué. Además estaban las tierras comunales que la  Alcaldía administraba y las que tenía a su cargo la iglesia que llamaban hejidales. Esto traía alegría y la gente hasta buscaba pretextos para celebrar. Así nacieron las fiestas patronales y la celebración de otros Santos para dar gracias a Dios al final de la cosecha. Apaneca no fue la excepción, más cuando sus tierras eran floridas eran motivo grande para rumbear o parrandear con la participación de todos. En esa época no había luz eléctrica, ni carros, ni tampoco el agua llegaba como hoy a las casas. Pero la vida era más alegre porque la tenencia de la tierra y las otras cosas materiales eran parejas y abundantes… el agua se traía a cantaradas desde la fuente de San Andrés y para ese entonces habían caminitos de a pie que iban del pueblo a morir a la fuente como un delta al revés para llegar más luego; pero había uno, que hasta la fecha está, que de tanto caminar se había formado un desfiladero, que visto de abajo hacia arriba dolía la nuca y vista de arriba hacia abajo daba miedo, más aún cuando la Alcaldía lo mantenía empedradito para evitar los resbalones de la gente cuando habían pleitos a cantarazo abierto que dificultaba más salir huyendo.

El caso es que una vez en plenas fiestas patronales, ño Manuel Calderón atraído por la bulla de la gente, coheterías por aquí, música de cuerdas por allá, la marimba tocando más allá en el kiosco y los cipotes corrían por el costado de la iglesia huyendo de los toritos pintos reventando, la banda tocando sus marchas y ño Manuel Calderón volándole ojo a cual mesurada mujer pasaba allí. Como a todo tunantón se le hace…  no muy lejos se encontraba una mujer hermosa y bella con todos sus atuendos a quien hasta ahora no conoce… atraído por las miradas de ella… el ño Manuel también coquetea… poco a poco se acercan… el hechizo lo empata y lo saca de la multitud… Ella adelante y el detrás como que lo va halando… lo seduce fácilmente y sin mediar palabras lo enamora y quizá le dice muchas cosas bonitas con la cabeza y el rostro… A todo esto la fiesta se olvidó… van caminando por las calles y lo conducen a los montes aledaños a la fuente de San Andrés… en donde nadie está a esa hora… más adelante lo desvía y lo lleva cerca el desfiladero… ella se va quitando el atuendo y él que ya no piensa… y al llegar a la orillita cuando la vio en pelota sin nada de ropa… perdió totalmente la cabeza y él de apresurado y ya como caballo excitado, se lanzó felizmente para abrazar su conquista… y… funnnnngún… a caer al fondo del barranco…

Era la Sihuanaba… que andaba haciendo justicia y enderezar a los hombres y al parecer que no tienen compostura… a ño Manuel Calderón lo encontraron las primeras aguateras en la madrugada siguiente y en una hamaca improvisada con una chiva y viga larga lo llevaron a su casa… para pasar casi un año con faumentos de epazote y baños de ciprés… muchos por allí ya no pecamos pero; a otros ya se les olvido y no cambian.

LAZAU

Publicado: 18/12/2016

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