UN SENTIMIENTO FATAL

Yo tengo un sentimiento fatal,

que me agobia y me destroza.

Porque desde niño inocente y frágil,

se gestó en mi ser día a día.

Ese sentir que parece que flota,

no muy lejos en este espacio sideral.

Es el mismo que ha hecho que ya,

mi gente perdiera su alegría real.

Los jóvenes que nunca nos dimos cuenta,

porque solo vivíamos la euforia senil.

Con el vicio, el juego y la fiesta,

que ese granito sabroso sería el bocado ideal,

para atontar a una gran mayoría nativa,

dueña de la tierra que la vio nacer.

Ahora que somos mayores y ya…

Razonamos consciente la historia,

del idealismo obcecado que mata,

las aspiraciones de un pueblo sano.

La semilla no es la culpable;

sino el corazón perverso,

de los hombres que llegaron…

y el cerebro podrido de quienes

nos gobernaron en el pasado reciente.

Las tierras de ese entonces,

eran vírgenes y por ende floridas;

y designadas por Dios a quienes las forjaban.

Ese esfuerzo ya tenía sabor a pertenencia;

No habían mojones, ni cercos, ni zanjones,

que despertaron la codicia y la ambición…

a los señores con espíritu feudal.

Pero hubo un forrajido presidente,

que en mil ochocientos ochenta y uno… ochenta y dos.

Rafael Zaldívar que no debe ser bien recordado;

que con un decreto torpe paso al estado

las bendecidas tierras comunales y ejidales

y por otro decreto imbécil y tonto

jamás conocido en el mundo civilizado,

que… por once palitos de café sembrados,

ya eran dueños legales de esa tierra fértil.

Año triste para nuestros nativos… alegre para los que llegaron;

Los forajidos no se conformaron,

Con el espacio regalado y quisieron más y más,

Hasta toparse con el otro intruso que venía;

Y el pobre nativo salto como lagartija

entre dos troncos que caen con violencia

Para convertirse en jornaleros miserables.

Yo digo que la alegría terminó,

porque ahí nacieron las tradiciones

que ahora aparentan ser alegres.

Yo fui uno de los que todavía quedan

que paso por los vestigios de esas fiestas.

Que al oír la música de la banda y los cohetes,

las carreras de caballos, y jaripeo,

Los encuentros y la misa grande,

Hay que divertirse, eso es bueno;

pero hay que saber el origen y evolución,

de la historia non grata por cierto

porque el dinero que ahora circula

en mi pueblo en sábado y domingo

el día lunes ya no está… se fue

Y este es el producto de lo que hace…

mucho pero muchísimo tiempo… perdimos.

Este podría ser… el sentimiento fatal.

Ya dije; que algunas tradiciones ya no están,

desaparecieron en el devenir del tiempo;

¿Y porque terminarían? Es la pregunta;

pues la respuesta en mi alma perdura,

cuando escucho la voz de los descendientes

que dicen que cuidan el patrimonio

de sus sacrificados padres que ya murieron

y que les costó trabajo, sudor y sangre.

Me atrevo a decir que las fiestas que…

En vigor quedan… son ficticias…

porque aquellos que corren a la plaza

van por la bulla y no a comprar

ni tampoco a divertirse porque…

son pobres y se sienten cohibidos;

y si acaso un pastelito tieso y un ponche ahumado.

y pal cipote, unos dulces duros y empolvados.

y al regresar a su casa que no es suya,

ni frijoles, ni maíz en el tabanco.

Muchos que fuimos privilegiados por Dios

saltamos de los escombros y nos fuimos

a parar lejos en donde no había codicia

ni ambición por la tierra ajena.

Y se pudo vivir en paz y con justicia.

Ahora ya todo esta consumado;

empezar de nuevo es la esperanza;

con la lucidez de una buena cabeza,

y empujando todos a la vez,

por los siglos y de los siglos… así será.

 

LAZAU

 

 

 

 

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