EL CEMENTERIO

De tantos lugares que existieron y de hechos que sucedieron en Apaneca se puede escribir con entusiasmo; pero del cementerio como que no es muy agradable; sin embargo es necesario que las futuras generaciones sepan algo de sus ancestros.

Todos sabemos que en Apaneca el cementerio estuvo descuidado; hasta ahora que parece que estamos tomando un poquito de conciencia de la importancia de mantener limpio el lugar sagrado en donde descansan los restos de las personas  que ya no están entre nosotros, y aun las queremos mucho.

Yo tengo presente en mi memoria que pocos días antes de la fiesta de los difuntos en que los cementerios recibía una peinadita; el deshierbo formal lo hacía el familiar del difunto. Esta fiesta fue o sigue siendo la oportunidad para los cipotes de ganarse sus fichitas deshierbando tumbas y pintando crucitas… yo me gané hasta 20 colones en total en esos dos días, el de los santos y el de finados, que era bastante para mi edad. En ese afán me di cuenta de muchas cosas… gran aprendizaje.

De las cosas bonitas que yo vi es que ahí se juntaban las familias que hacía mucho tiempo que no se habían visto. Lo mismo pasaba con los amigos… gran chonguengón se formaba a veces porque no faltaban los conjuntos musicales de cuerda cantado y tocando rancheras que al difunto le gustaban; pues no me lo van a creer porque hasta lágrimas brotaban entre los amigos… pero como nunca falta la mosca en la leche derramada, algunas veces se excedían de tragos y terminaban dándose trompones y que una vez sacaron los corvos y hasta las crucitas pagaron la fiesta… las machetiaron.

El párroco aquí en Apaneca siempre ha tenido su participación ese día en el cementerio, pues los responsos son parte de sus obligaciones. Alguna vez acompañé al Padre llevándole el recipiente y el agua bendita; y me fue mal porque no sabía latín. Otra vez fui con Guillermo Vides, mi tío, ayudándole con el “chelo” porque era él que le contestaba al Cura acompañándose con ese instrumento que le da el toque a difunto. Aquí me di cuenta que hasta en el cementerio hay discriminación social porque solo a los de arriba se les hacía responso y si acaso allá relanciado a los de abajo… Quiero decir a los que tenían mausoleo o quizá deban grande la limosna o digamos de otro modo, a las personas honorables… ¡Qué triste verdad! A ver cuándo rompemos con los temores infundados con la tradición y creamos cánones o costumbres nuevas porque yo en lo personal no tengo la capacidad para ir de noche a visitar a mis seres queridos… Soy sincero… Si acaso iría pero acompañado de un buen poco de gente… aunque yo una vez fui de noche al cementerio siguiendo a mi gran amigo Roberto Guerra que se le acababa de morir su papá y como lo extrañaba se fue a llorar a su tumba en la medianoche… ¿Porque le tenemos miedo a las personas que ya no están con nosotros?.. y … que un día hasta comimos juntos… jugamos juntos… dormimos juntos y hasta nos abrazamos y besamos tal vez… Creo que tenemos que romper ese tabú que nos metieron nuestros antepasados. Lo cual es imposible o tal vez cuando haya recursos y se ilumine de noche y hagamos fiestas ahí… Porque no todo es malo… Bonito se ve el cementerio enflorado… lo malo es que no es de todos los días.

Lo que les voy a contar creo que si es nuevo y quedará para los que estudian arqueología o para algún historiador que tenga acceso a los archivos de la iglesia y de la alcaldía. Yo solo dejaré la inquietud.

Se trata sobre el primer cementerio a partir de la llegada de los españoles… Mi padre me contaba y me aseguraba que estaba antes del primer portón de la finca de Sisimiapa, a la derecha por supuesto de la carretera que va hacia Ataco, desde los orígenes de nuestra ciudad hasta allá por los 1,700 que se empezó a utilizar el que ahora conocemos… aunque había que hacer un estudio profundo de todo esto porque parece que nuestros nativos según sus costumbres, enterraban a sus muertos en los lugares altos ya que eran mucho más ceremoniosos que nosotros y el lugar más alto de la planicie es donde hoy está la iglesia; a lo mejor ahí estaba su centro ceremonial también.

Voy a exponer tal cual mi Papá me lo explicó: En esa época no habían leyes específicas para el campo santo y si las habían las mismas autoridades las transgredían debido a las circunstancias… y por eso el cementerio se convertía en potrero público… así mí papá y todos los habitantes tenían caballos, bueyes y vacas, el lugar más inmediato para pastar una noche era el cementerio antiguo.

Una noche que tuvo una emergencia y necesitó su caballo personal, fue a traerlo y como ya sabía en qué sector encontrarlo no titubeó, ahí estaba junto a los otros que le servían para la carga… Pero lo curioso del caso es que no se dejó amarrar, sino que corría entre los otros caballos y en esa treta se fue lejos; mi papá cuando ya era de madrugada regresó cansado a donde había empezado la persecución… Se sentó en los restos de una tumba enmontada… y la sorpresa fue tal… Que el bendito caballo se le acercó por la espalda a mi papá y le mordió el cuello; después se dio la vuelta para lamerle las manos y lo amarara, cuando ya no lo necesitaba.

En otra ocasión me contó que fue a dejar sus caballos para que pastaran esa noche porque en la madrugada los iba a necesitar, cuando de pronto de una tumba bien carcomida por el montarral, salió un hombre vestido de militar emanando luces como de fuego. Él ni cuto ni perezoso salió corriendo sin esperar más.

Por supuesto que ese cementerio estaba abandonado desde ya hacía mucho tiempo, era difícil creer que hubiera parientes cercanos enterrados ahí.

Los mausoleos de calicanto se los había comido el tiempo pues ya estaban enmontados.

LAZAU

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