LA TASAJERA DE LOS CAMINOS

Muchas personas se contentan cuando leen mis narraciones sobre cosas y hechos antiguos de mi querido pueblo de Apaneca; por eso, voy a empezar por satisfacer la incertidumbre, duda o curiosidad de la gente que me pregunta por qué la “tasajera” en algunas calles de la ciudad y de los caminos.

Lo que sucede es que con el devenir del tiempo cuando se han ido construyendo carreteras nuevas entre los pueblos o ciudades vecinas, siempre el espacio donde pasaba la carretera antigua era ocupada por la gente que tuvo necesidad de un lugar para vivir y después naturalmente, fue construyendo una vivienda mínimamente digna. En Apaneca sabemos que «tasajera» es hacer de un pedazo grande otros pedazos más pequeños.

Para entender mejor lo que me propongo es necesario hacer bastante uso de la imaginación, y pensar en lo que sucedió en antaño; por ejemplo para ir a Ahuachapán no se iba como vamos ahora, sino que había que partir del final de la 1ª. Av. Norte, dicho de otro modo, por el camino que nosotros llamamos “chiquito”…Luego llegábamos a la Pila Santa Clara (ahora Aldea), pasábamos por la Cruz que está donde confluyen el camino hacia la Cumbre y la Lagunita, y continúa hacia la Fania y San Ramón, para luego guindar hacia Salutiupan y después a la ciudadela que ya es Ahuachapán.

Si nos ubicamos en el tiempo, todo lo que yo cuento pasó hace muchísimos años atrás y lo he ido recogiendo de lo que me contaron mis abuelos y abuelas, personas mayores de esa misma edad y por supuesto de la lógica, la suposición, la imaginación mía y el análisis en base de lo que se ve.

Otro ejemplo, es cuando se iba a Juayua, había que salir por la Av. 15 de Abril Norte y el Modelo… seguir por donde hoy se hizo la colonia Los Llanitos y coger como quién va para la Sierpe… Las Maravillas… Salitrillo… El Diamante… y finalmente llegar por el costado Norte del cementerio… y ya estábamos en Juayua.

Para viajar a Sonsonate era igual de complicado… Lo que yo tengo todavía almacenado en mi cabeza es que una vez que fuimos en romería para visitar a San Antonio del Monte, organizadas por las fiesteras de siempre: Mamá Chenta, Tía Cande, Tía Melche, Tía Narcisa y Tía Casimira, todas de apellido Calderón… también las que siempre acompañaban estos trotes eran Tanchito y Chavela Villafuerte. Salimos por el final de la Av. 15 de Abril Sur hacia el Plan de San Antonio, hubo una pequeña oración en Las Cruces… seguimos a Tizapa, Los Alpes, El Ciprés y La Esmeralda… llegamos a Salcuatitán, Masahuat y luego a Sonsonate y San Antonio… visitamos la iglesia y cumplida la promesa, regresamos.

Lo que más recuerdo de este viaje es que los caminos eran estrechos… Que a los cipotes nos llevaban encaramados en dos carretas junto a unas señoras que nos cuidaban para que no nos fuésemos a caer… Que algunos penitentes iban a caballo, pero que la mayoría iba a pie.

Para viajar a San Pedro Puxtla, cualquiera diría que era el mismo de Sonsonate, pero no fue así… El camino predilecto para viajar a San Pedro en aquella época fue por el Cantón Quezalapa; las dos veces que yo viajé a caballo con amigos pasamos por Malinche, Tierra Colorada y Tequendamas.

Para ir a Concepción de Ataco, siempre fue el mismo que ahora y con las mismas características: saliendo por el final de la 4ª Calle Poniente; pero se doblaba hacia la izquierda para seguir por donde hoy existe una comunidad que le llaman El Chorizo, sin ninguna interrupción, ya que Apaneca y Ataco son dos pueblos hermanos enclavados en la misma meseta y en lo más alto de una cordillera.

Mi afán de este escrito no es la geografía, sino explicar el por qué de la “tasajera” y cómo eran los caminos; pues a medida que las poblaciones han crecido, el desorden territorial también creció como por inercia.

Cuando se originaron los pueblos obedecieron a un diseño de acuerdo al número de habitantes y sus necesidades, pero cuando aparecieron nuevos pobladores, hubo que compartir el territorio, así como también los caminos, ahora carreteras, que por el avance de la civilización hubo que «tasajear»… el territorio de Apaneca no fue la excepción.

 

LAZAU

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