El origen de mi raza apanequense

Ya he escrito que yo dependo de una abuela aborigen (Justa Rufina Arévalo Avelar) y de un español (Antonio Saz Herrera), pero no es esto lo que ahora me inquieta, sino lo de más allá en el tiempo, puesto que aquí en Apaneca científicamente hablando hace 1,000 años a. de J. C. humanos no habían, y si los habían ¿Cuál sería su estado?… Eso es lo que precisamente me inquieta.

En la escuela aprendimos, y yo también enseñé, que el Homo sapiens americano pasó por primera vez por el estrecho de Bering hacia Alaska hace 16,000 años a. de J.C. siguiendo al mamut cuando su dieta principal era ese animal junto con semillas, hojas, tallos y vegetales… y no pasó corriendo sobre el hielo como en un principio en la escuela nos hicieron creer, no, sino pisando la roca con poco hielo cuando el mar estaba un tanto vacío y cuando las aguas del mar estaban a un nivel de 100 metros más abajo que ahora… Fue entonces que el Homo sapiens pasó tranquilo haciendo alarde de su nomadismo y tratando de satisfacer sus necesidades biológicas más importantes.

Así llegó a la península de Alaska… No es justo pensar que solamente venía un hombre y una mujer… no … por supuesto venía una tropilla o varias tropillas que fueron medrando por todo el continente americano hasta llegar a Cabo de Hornos.

Es bueno imaginar y reflexionar sobre cómo y cuál era el estado físico y mental del humano a esta fecha… Han pasado 14,000 a. de J.C. y el Homo sapiens ha medrado por el territorio que hoy es Canadá y Estados Unidos, haciendo su trabajo… A lo mejor el mamut ya había desaparecido y el búfalo o cíbolo ya se había transformado junto a otros animales como el reno y el conejo, que fueron alimento cotidiano del humano, y otras muchas especies más que fueron desapareciendo por la caza indiscriminada.

En el transcurso de los siglos el hombre aprendió a pescar y esto favoreció al resto de las especies animales… No hay que olvidar que la actividad más importante fue la recolección de frutas, hojas, tallos y semillas para su subsistencia.

Se supone que a partir del año 13,000 a. de J.C., el humano ha medrado o migrado hacia el sur y ha llegado ya al altiplano mejicano y a Centroamérica, pues ya se había dado cuenta que aquí el clima es benigno y que eso hacía la vida más fácil… Ya no necesita tantos cueros para protegerse del frío o abundante comida; así va dejando el nomadismo y se va juntando con otros cerca de las fuentes de agua como los ríos, lagos o pequeñas vertientes que nosotros en Apaneca llamamos Ojos de Agua.

Al volverse sedentario se hace cómodo, en el buen sentido de la palabra, mientras él se va lejos a cazar y recolectar, la mujer y los hijos se quedan, y es precisamente en este momento cuando domestica las aves que ahora llamamos de corral como la gallina, el pato y el guaxolote o chompipe en nuestro caló. A lo mejor también el perro ya se había domesticado desde esos inicios en su afán por migrar junto al humano.

Nuestro aborigen varón allá en la montaña mientras caza y recolecta, también observa que las plantas nacen, crecen y se reproducen, y es así como hace infinidad de pruebas trayendo semillas, es así como descubre que las plantas más agradecidas son el frijol y el maíz; no es difícil pensar además que probó con muchos otros tubérculos. Aplausos se gana la mujer indígena porque es ella junto con los hijos la que cuidó, protegió e hizo producir la huerta alrededor de su choza… si, ya se le puede llamar así.

No obstante, el humano siguió migrando hacia el sur y ha llegado a Centroamérica… en Centroamérica está El Salvador… y en El Salvador está Apaneca. Apaneca originalmente fue poblado por Homo sapiens que venían migrando en esa época en un estado de cazador y recolector. En otro cuento he narrado ya “El origen de Apaneca”, ahí explico que mi abuela materna me contaba que Apaneca originalmente estuvo asentado atrás del cerrito que hoy vemos de frente desde el pueblo y que se llama Texitz (De Tex-caracol e Itz – sonido claro y agradable) con la finalidad de defenderse de los grandes ventarrones… Toda esa región se llama ahora Cantón Tizapa, originalmente llamado Tizapán (llamado así porque el agua de las fuentes que los abastecían estaban retenidas en rocas de “tiza” y “pan” que significa “encima”), nombre dado a la región por la migración organizada de tulanos toltecas comandada por Ce-Cath-Topilzin entre los años 1,000 y 1,200 d. de J.C., aunque ya para esa época la mayoría ya se habían mudado al chiflón de viento.

Historiadores mejicanos últimamente cuentan que hubo una disputa interna por el trono en Tollán, Tula o Xicocotitlán (Valle mezquital en el estado de Guerrero, México) y para evitar el derramamiento de sangre, el príncipe Ce-Cath-Topilzin, tomó la decisión de emigrar con sus seguidores sacerdotes, vasallos, nobles y guerreros hacia el sur.

Ahora bien, los historiadores nuestros desde que yo era pequeño, nos enseñaron que Topilzín Axith al frente de los tulanos o Toltecas, pasó por el sur de Guatemala y El Salvador, llegando por primera vez a Ahuachapán (Agua=Roble y Chalca=Casa, literalmente “Casa de robles y encinas”) donde ya habitaba la tribu Pocomán de origen maya desde el siglo V a. de J.C.

No hay duda, que este fue el punto de partida para todas sus conquistas posiblemente en el año 300 después de Cristo: así llegaron a Tlacopán (Tlacotl=vara y pan = lugar), ahora llamada Tacuba… a Ataco (lugar de elevados manantiales)… a Apaneca (Apanehecath de Apan=chiflón y Ehecath=viento)… a  Salcoatitlán (Lugar de culebras y quetzales)… a Juayua (De Xuayua de Cahuit=arboleda y Hua=que posee)… a Nahuizalco, donde la historia cuenta que no fue conquistada por Topitzín, sino que fueron cuatro familias indígenas de izalcos que radicaron ahí en 1596… el resto de pueblos como Mazathuath o Mazahuatan (lugar que tiene venados, ahora llamada Santa Catarina Mazahuat), Santo  Domingo de Guzmán, donde hubo una tribu dominada y educada por sacerdotes Dominicos, por eso a ellos se debe su nombre, y San Pedro Puxtla (Puxtla, que significa “Lugar de mercaderes”) es otro pueblo cuyo origen fue una tribu Yaqui o Pipil. Debemos tener claro que por estos pueblos no pasó Topitzin y que que se formaron mediante otras migraciones en estado salvaje.

Es entendible que Topilzin Axith, no pasó por todos los pueblos mencionados, pues se ha dicho que las migraciones de humanos fueron constantes desde el altiplano mejicano. Mucho antes eran pequeñas tribus que ya hablaban un inscipiente nahuath y que poco a poco se fueron quedando en las partes más altas del occidente del país… Los sabios sacerdotes y nobles que venían con Topilzín fueron los que denominaron Pipiles a nuestros ancestros, porque fueron ellos los que en sus travesías escucharon hablar mal el Nahuath… es por eso que los llamaron “niños”.

Ce-Cath-Topilzin, continuó su gira buscando el mejor lugar para establecer su reino y según cuenta el historiador Santiago Ignacio Barberena, fundó Tecpán Izalco en Nauathizalco (De Itz=que significa obsidiana y Cal o Chacha=casa, que quiere decir “Lugar de las casas de obsidiana”) … Luego pasó por Atehuan (Ateos) y llegó a Kuskatan Tajtzinkayu (Del Pipil Cuzcat que significa “joya” o “presea” que quiere decir literalmente “Lugar de cosas preciosas”) … Llegando luego a la ciudad de los Xoxhitototl (Etimológicamente Suchit o Sushil=flor y Toto-tutut=pájaro, actualmente llamado Suchitoto). Como Topilzín no pudo pasar el río Lempa, lo bordeó y después se cree que encontró el lugar ideal al cual llamó Tula, como la ciudad de sus ancestros.

Muchos pescadores en el lago de Güija han afirmado haber visto construcciones de calicanto en lo más profundo del lago. Algunas personas aficionadas han buceado en algunas partes y en las profundidades han obtenido objetos valiosos. Todo esto da lugar a conjeturas fantásticas, por ejemplo, hay personas que piensan que aquí hubo una planicie alimentada solo por los pequeños ríos de Ostúa, Angüe y Costumapa. La destrucción de Tula llegó al estallar el volcán San Diego, que formó un dique gigantesco que retuvo las aguas. Lo demás queda para motivarles a ustedes lectores a seguir investigando.

Por todo esto me doy cuenta que lo que mi abuela me contaba fue cierto. Una de las incógnitas que siempre me tuvo entretenido, fue lo que pensaba yo en mis adentros sobre mis abuelos… me decía yo solito ¿Por qué mi abuela es pequeña, piel entre negro amarillento, ojos y pelo negros, con cara de chinita; y mi abuelo en cambio, era grandote, blanco, rubio y ojos azules… Ahora que ya estoy en los “entas” me doy cuenta que mis genes pasaron así por el estrecho de Bering caminando y en barco por el océano Atlántico ¡Qué fantasías verdaderas he logrado imaginar!… y … si seguimos imaginando, y le echamos un ojazo a todas las caritas de mi gente linda de Apaneca veremos que poquito falta para que nos parezcamos todos… como los chinos que todos son iguales.

Así voy a terminar mi historia, haciendo ver que el Cath Topilzín, si pasó por Apanehecath. Se cree que él es el que llamó a nuestros nativos pipiles o niños por hablar mal nuestro idioma.

LAZAU

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