Esta es otra de mis pesadillas a la que traté de entender. Me parece importante porque en este momento estoy parado en la cuerda floja y de hecho masturba mis decisiones personales; y aún más, desequilibra mi pensamiento; tiene lógica porque estos días he estado muy pensativo sobre cómo vivo; es decir, he llegado a mis 63 años y quiero hacer muchas cosas pero siento que ya no puedo, me cansó, y no tengo a nadie a quien recurrir… entro en una depresión y melancolía que me estorba; pero hago un esfuerzo y me relajo y la depresión poco a poco se disuelve.
No hay cosa más terrible que pensar que ya mis amigos están muriendo y posiblemente el que sigue soy yo, y uno se pone a contar los años de cien, pero en sentido contrario, porque cuando uno ve la diferencia entre la edad que tiene y ese número, es para ponerse triste; y de allí arrancan mil tonterías que terminan en nada y llega la calma.
Anoche tuve un sueño que entre juego de imágenes me presenta una explicación filosóficamente lógica y una cátedra de ciencias naturales, específicamente de física, relacionándola con un hogar desmembrado o mejor dicho disfuncionado.
En una mesa o superficie plana, un amigo desconocido me presenta tres piezas metálicas dobladas en sus extremos y me explica algo que yo sabía, me dice: “Una pieza sola, si trato de pararla verticalmente se cae; si uno la otra pieza en uno de sus extremos también se cae, se necesita que pongamos la tercera pieza para que el objeto se detenga como queremos” y me concluye: “Se necesitan tres elementos para que la familia funcione: papá, mamá e hijo o hijos; si uno de éstos no está el treve se cae”… Mi amigo se va y yo que despierto.
Me quedé pensando largo rato y haciéndome cientos de preguntas, porque lo que leo en el sueño es cierto y pude dormir hasta que lo comparé con mi caso; yo sentí que el mensaje era para mí porque tuve un hogar que se me vino abajo cuando falto una pieza.
Al final, en esta que fecha que escribo, seis de diciembre de dos mil cuatro, se me han caído ya dos piezas y con la que me queda no hago nada que valga la pena.
LAZAU