La niña Chañita Asencio de Carias

Niña Chanita le llamaba la gente, me imagino que su nombre de pila era Susana. Yo la conocí como una persona común trabajadora, que iba y venía entre muchas mujeres señalándoles a cada una sus funciones dentro de su negocio; por supuesto, lo poco que yo vi cuando iba a comprar algunas golosinas o cuando mis papás me mandaban a comprar la rica y llenadora semita alta, o la sabrosa shashama que solo en Apaneca han sido conocidas.

La niña Chanita fue una famosa emprendedora exitosa. Yo recuerdo que la alegría cundía a medio año, para ser preciso, una semana antes del siete de agosto. Muchos nos hemos preguntado cuál fue el verdadero origen de las fiestas de San Cayetano porque la niña Chanita las organizó al estilo de las fiestas patronales. El pueblo “tronaba” como decían los viejitos de aquella época; solo baile de gala no había, por lo demás era igualito: música de banda, cohetes a cada rato o cuando las “entradas” que venían de los cantones traían su propia música, limosna y flores para San Cayetanito, el que estaba en una sala grande. Las entradas de los barrios del pueblo eran acompañados también por la banda, pues había un horario para cada cual. Nosotros los cipotes después de la escuela no faltábamos a la fiesta.

Investigando encontré que San Cayetano era un clérigo que nació en un pueblo muy lejano llamado Vizenza, Italia, en el año de 1480. Unos clérigos Teotinos viajaron a Argentina y llevaron una espiga de trigo que se supone que Cayetano envió como un reconocimiento a los clérigos que ya habían fundado un convento. Estos sin duda sembraron la semilla y luego hicieron pan. Por este gesto le empezaron a llamar a San Cayetano “Patrono del pan y del trabajo”. Yo me imagino que como la niña Chanita desde que inició su negocio fue “hacer pan y dar trabajo”, algún sacerdote que conocía la historia de la vida de San Cayetano le sugirió que celebrara su Día, para que así su negocio creciera mucho más. Valga la observación que la niña Chanita sola no podía hacer nada y que, para llevar adelante el proyecto siempre tuvo como brazo derecho a Esperancita Nájera.

Yo recuerdo muy bien esos días antes del 7 de agosto cuando comenzaban a poner ramadas alrededor de la casa de esquina que queda entre la Avenida central y la 3ª calle oriente. Esa sombra se hacía para protegerse del sol cuando llegaban las “entradas” y la gente se sentaba a oír la música de la banda, y hasta los chichipates descansaban ahí a esperar una bendición.

Ese día siete de agosto es el mero día de San Cayetano, quizá en esa fecha, cuenta la historia, se le apareció Jesús cuando oraba en una capilla y le entregó un bebé para que le buscara un buen destino; ese día, en Apaneca se le llevaba a la iglesia para celebrarle su misita de “tres ministros”, como decían los feligreses, cuetería y música de banda al salir en procesión hacia su casa.

LAZAU

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