Filomena Calderón

De Filomena se podría decir muchas cosas, pero que yo no sé; pero si puedo expresar mi agradecimiento en este espacio por una acción inolvidable de ella la primera vez que me enfermé gravemente de lumbago.

Fuimos a un paseo con los alumnos del Instituto Diocesano San Andrés… estábamos celebrando el final del año escolar; estando allí ya sentí un pequeño dolor. Regresamos… pero cuando eran las doce de la noche, me llegó un dolor insoportable, tanto que nadie me podía tocar y pegaba bufidos como de toro. Mi madre que estaba conmigo corrió a buscar a Filomena, y junto con uno de mis hermanos y otros miembros de la Cruz Roja me subieron a la ambulancia que ya habían llamado; no se podía de otro modo… y Filomena y mi madre en ningún momento me dejaron solo.

Traigo a cuentas esta historia porque yo fui el principal testigo, pero si nos preguntamos ¿Cuántos casos iguales atendió Filomena? … pues la respuesta la tienen los beneficiarios y beneficiarias de las buenas acciones que hizo estando ella como voluntaria de la Cruz Roja.

Su madre fue la señora Narcisa Calderón y su padre don Saúl Morales, y por supuesto, es nieta de mama Chenta Calderón, a quién todo el tiempo acompañó a sus actividades cuando era pequeña; en las fiestas, en los bautizos, en los casamientos y hasta en los velorios, Filomena siempre estuvo con su abuela… Dicen que el espíritu de servicio ya lo traía en la sangre … otros dicen que la junta con mama Chenta le despertó el interés por servir al prójimo… sea por herencia o por imitación da lo mismo.

Filomena ya envejeció y el otro día vi la noticia por las redes sociales que está enferma y necesita un marcapasos y yo desde aquí no puedo hacer nada ya que estoy igual. Varias personas han querido colaborar y algunas me comentaban que ya era tiempo que en Apaneca hubiera un comité que velara por las necesidades de las personas mayores, quienes ya dieron su vida útil en beneficio a la comunidad y que no tienen quién por ellos ahora… y que no sea una organización “pegada con saliva” como decimos por aquí, sino una sólida y hasta con personería jurídica… Ojalá aparezcan unos cuantos jóvenes con nuevas ideas por aquí para que hagan realidad lo que los mayores ya no podemos hacer.

LAZAU

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