La mamá Chenta Calderón

Nunca supe su verdadero nombre, Vicenta quizá se llamaba porque mamá Chenta le llamaban los hijos y los nietos; aunque, en resumidas cuentas, llegó a ser abuela de todo el pueblo. . . pero… ¿Por qué sería? Pues la respuesta solo es una: la mamá Chenta en todo estaba metida con la finalidad de ayudar.

En los casamientos, ahí estaba ella con varias ayudantas preparando la comida. Cuando los novios llegaban, mamá Chenta estaba preparando los platos de comida junto a las ayudantas a quienes les decía: “Los que están bailando, los que están sentados y aún, los que están parados mirando, tienen que comer, midamos la comida – les decía – recuerden que es mejor que sobre y no que falte”. Nosotros los cipotes comelones oíamos, por eso no faltábamos porque ahí estaba mamá Chenta.

En la fiesta de los bautismos igual, siempre estuvo ahí si se daba cuenta y la invitaban. En los velorios, era una obligación su presencia; “Si el difunto es familiar” como decía ella, con mayor razón. Mamá Chenta sobrepasaba sus capacidades y sus funciones acostumbradas porque aunque el difunto ya se fue a su descanso eterno, ella siempre estaba ahí para los nueve días, para la misa y los cuarenta días también.

Para mamá Chenta, su gloria en esta vida fueron las fiestas patronales en honor a San Andrés Apóstol, las de San Cayetano y las de San José. De estas no tengo mucha referencia, solo sé que fue una promesa de todo el pueblo a nuestro señor Jesucristo, o como le decía la gente, a la «preciosa sangre» para que terminará con la enfermedad del cólera morbus que estaba azotando al pueblo. Yo solo recuerdo por díceres, que nombraron mayordomo a Don Rafael Arévalo padre, y más tarde cuando Don Rafael faltó, nombraron a su hijo mayor que se llamaba José Humberto Arévalo, con quién se terminó la tradición. Fue una lástima porque esos hechos unen los sentimientos y alertan el cerebro de los habitantes para que no vuelvan a suceder.

Mamá Chenta vivió toda la vida cerca de la Alcaldía y de la Iglesia, su casa estaba ubicada en la Primera Avenida y la Primera calle, frente donde hoy vive la muy apreciada señora Betty Mata de Arévalo. Mamá Chenta jamás se separó de sus dos hijas Narcisa y María Santos Calderón.

De la participación de mamá Chenta en las fiestas patronales ya lo he dicho todo en otra narración en donde una de las personas emblemáticas fue ella. Creo que muchos que la conocimos no la hemos olvidado. Su cuerpecito delgado y de estatura pequeña, su cabecita siempre cubierta con cupido como se acostumbraba en esa época; su falda larga con un matiz de colores vivos con tendencia e inspiración nativa. Su modo de ser amorosa, y con esto lo he dicho todo.

LAZAU

 

 

La niña Lochita Vallejos

Tendría yo 8 años cuando mi papá me tomó de la mano un poco a la fuerza y me llevo donde la niña Lochita para que aprendiera los primeros pasos en la religión católica. Aunque yo ya estaba preparado por mi abuela Rufina y mis tías Imelda y Ana, había que pasar por la enseñanza y la prueba de la niña Lochita, porque ella era la encargada en la parroquia de Apaneca de enseñar y preparar a los niños y niñas, y designar el día en que tomarían su primera comunión. Yo como ya estaba preparado y la niña Lochita no lo sabía, cuando al día siguiente ella repasaba la lección anterior y la sabía correctamente, decía asombrada: “Este cipote sí que me salió inteligente porque aprende rápido, se ganó el dulcito”. Yo me acuerdo que su trabajo era arduo, labor que ella misma se había impuesto por amor a Dios y a la Virgen Santísima desde cuando era una muchacha.

Veamos entonces… cuando yo la conocí tendría ella unos setenta y ocho años, era una viejecita; si ahora yo tengo setenta y ocho años también y tenía ocho cuando me adoctrinaba con ella, todo esto sucedió hace setenta años (78-8 = 70) . Yo me acuerdo muy bien de la niña Lochita. En esa época las mujeres mayores, y quizá las jóvenes también, ni los pies cargaban desnudos y para ello usaban botines cargados de botoncitos. El vestido blanco era largo y bien usado, que cuando caminaba levantaba polvo o se enlodaba; el dichoso vestido era cerrado hasta el cuello y los brazos también. El pelo largo trenzado cubierto con cupido. Se notaba que era grandota ella y delgada; su tez blanquita, su nariz aguileña, su boca pequeña que tal que me daba cosa…

Las primeras comuniones siempre se hacían en el mes de mayo; mes blanco o mes de la Virgen María le decía la gente. ..Yo recuerdo que cuando ya se acercaba el día, la niña Lochita nos enseñaba los protocolos a seguir desde cuando entrábamos a la iglesia, hasta cuando salíamos ya puros; naturalmente era la primera vez, pues teníamos que saludar a Jesús frente al altar mayor, ella nos enseñaba donde nos íbamos a sentar, como íbamos a salir uno por uno de donde estábamos sentados, hasta como abrir la boca al recibir la hostia sagrada. Lo que a mí no se me olvidó jamás es que ese día, todos estrenaban. A mí me compraron un pantalón y una camisa y mi mamá me dijo: “Este es el pantalón azul nuevo y esta es la camisita blanca”. Pero yo sabía y sentía que esa ropita había sido lavada varias veces.

Finalmente después de recibir el cuerpo de Cristo en el convento nos dieron un pequeño refrigerio: una lechita y un pan.

De sus lazos familiares de la niña Lochita conocí a Don Polo, que era su hermano; Leopoldo quizá se llamaba, era el encargado de ganar el sustento en las fincas y traer la leña; pero había una muchacha que se llamaba Santos que se encargaba de acarrear el agua, hacer los mandados y cocinar los frijoles y el maíz, tortiar, y por supuesto asistir en sus necesidades a los ancianos.
Finalmente para completar la historia de la familia Vallejos debo contarles que ellos tenían casa propia ubicada al final de la calle Francisco Menéndez, entre la 5ª. Av. y la 3ª…frente a donde vive Alfonso Calderón.

LAZAU

Un intento por “abrirle los ojos” a mis lectores

Pareciera que soy un resentido social, pero quizá lo soy con mucha razón. Tal vez si me hubiera quedado “burro” ignorante sin escuela, o trabajador “soba leva” del patrón, o mandadero político sin saber de qué se trata la política y mucho menos sin saber amar a la patria… Mi papá me decía: “Me gustaría algún día verte arriba de una tarima gritando verdades necesarias, pero jamás sirviendo de tonto útil diciendo bobadas con sabor a mentiras.

Me da mucho sentimiento al ver tanta pobreza provocada por las políticas de Estado emanadas por personas sin escrúpulos, pero también por la ingenuidad de nuestra gente, que con su humildad ha facilitado el engrandecimiento de los corruptos.

Y todo mi sentimiento llega cuando empiezan las fechas memorables que en la escuela nos enseñan “a morir”, por cierto. No sé qué han sentido ustedes mis queridos lectores allá por el mes de septiembre, cuando recordamos que a veces sin comer y orgullosos, dejábamos los pellejos en los empedrados de mi querido pueblo de Apaneca ensayando para el mero día 15 en que culminaban las fiestas cívicas.

Es oportuno pues contar lo que sucedió un 15 de septiembre, precisamente en un desfile; y es que en la Escuela se acostumbraba que quien llevara la bandera fuera el alumno más aventajado, el que tuviera las mejores notas; además que fuera alto, no importando que estuviera desnutrido o no. Como en aquella época el viento soplaba al 100%, y como el pabellón era grandotote, me pego una primera arrastrada de Norte a Sur cuando estábamos saliendo en el desfile frente al parque; de llevar el paso exigido nada, solo sosteniendo la asta para que no me llevara corriendo. Al cruzar en la 4° calle de Oeste a Este el esfuerzo fue menor, pero al llegar a la Av. 15 de abril la situación se complicó, porque el pabellón se me movía para uno y otro lado y por ratitos me llevaba de retroceso. Cuando se llega a la 3ª Calle, el ventarrón se siente menos, pero al cruzar hacia la 1ª Av. ocurrió lo mismo, el pabellón me llevó corriendo hasta llegar al parque de nuevo ¡Muy cansado…! ¡Que pena!  Ese día bien lo recuerdo, porque por primera vez teníamos una Banda de Guerra ¡Gran novedad! En esa época no había nada de resentimientos, todo era alegría.

Todo el mal empieza cuando uno estudia y hace análisis de los sucesos y como fueron, y uno se da cuenta de las verdades que han tenido que ver de una manera oculta o disfrazadas en el devenir del tiempo, en donde han prevalecido los intereses personales de quienes no han tomado en cuenta que son cabezas o tanques de pensamiento, y que uno ingenuamente les da las gracias y los admira.

Yo siempre en mis adentros me digo ¿Y estos personajes que dicen que son los próceres y que lucharon tenazmente por la independencia Centroamericana del yugo español; luego esos mismos, permitieron separarse y formar su propio gobierno? Fue inaudito que los próceres salvadoreños a sabiendas que les tocaría la parte más pequeña lo permitieran. Pareciera que a los próceres de El Salvador les interesó más venirse de Guatemala a cuidar sus latifundios, que buscar otra solución; por ejemplo, si eso querían, pues debieron agarrar partes iguales. Por eso cuando veo a El Salvador tan pequeño me siento resentido.

Aunque lo hecho hecho está, voy a tratar de anotar aquí lo poco que he logrado recabar de estos señores “abnegados”.

Cuando allá en Guatemala se firmó el acta de independencia, aquí en El Salvador se supo por lo menos un mes después, si no es que mucho más. El Dr. Pedro Barriere (Cubano) fue el último intendente colonial que no se quería ir. El 28 de noviembre de 1821, entregó el mando al Dr. José Matías Delgado que había venido ya de Guatemala.

Es fácil entender lo frágil de la situación porque de pronto aparece Vicente Filísola, un italiano que pasa por España y se hace militar, luego viene a México y se pone al servicio de Agustín de Iturbide para anexar a Centroamérica y de pronto viene hasta El Salvador y le saca carrera al presbítero y Doctor Delgado, y se sienta en su silla de Jefe de Estado el 9 de febrero de 1823 y se va en mayo de ese mismo año.

Luego comienza la época en que se hacen llamar presidentes:

Felipe Collados Núñez (Del 7 al 25 de mayo de 1823)

Se forma una junta consultiva que estuvo del 25 de mayo de 1823 al 17 de junio del mismo año. Luego nombran al guatemalteco Mariano Prado Baca, del 17 de junio de 1823 al 22 de abril de 1824. Prado hizo un 2° y 3° período hasta llegar al 1 de octubre de 1824. Le sigue Juan Vicente Villacorta Díaz, siendo el primer presidente electo, gobernó desde el 13 de diciembre de 1824 al 1 de noviembre de 1826. Continúa de nuevo, Mariano Prado Baca, no obstante que era “nica” le gustó el hueso, haciendo éste un 4° periodo desde el 1 de noviembre de 1826 al 1 de noviembre de 1829. Luego José María Cornejo, quien gobernó desde el 30 de enero de 1829 al 16 de febrero de 1830, poder que le fue conferido por José Damián Villacorta, encargado de la Presidencia hasta esa fecha. El presidente Cornejo, separó a El Salvador de la Federación Centroamericana y por eso fue encarcelado en Guatemala.

Otros presidentes fueron de 1830 a 1834:

  1. José Damián Villacorta
  2. Francisco Morazán (hondureño)
  3. Joaquín de San Martín
  4. Carlos Salazar Castro
  5. Gregario Salazar

Luego aparecen en la palestra entre 1835 a 1841:

  1. Joaquín Escalón y Balibrera
  2. José María Silva
  3. Nicolas Espinoza
  4. Francisco Gómez
  5. Diego Vigil
  6. Timoteo Menéndez
  7. Antonio José Cañas   
  8. Francisco Morazán, que va y viene por todo Centroamérica luchando por la no separación de los Estados centroamericanos. En esta ocasión, renunció a la Jefatura Suprema del Estado, el 11 de julio de 1840.
  9. Gobernó un Concejo Municipal.
  10. Antonio José Cañas
  11. Norberto Ramírez
  12. Juan Lindo, quién fundó la Universidad de El Salvador; también participa en la entrada en vigor la segunda constitución que declarara la disolución de la Federación el 22 de febrero de 1841.

Presidentes del periodo posterior a la Federación de 1841 a 1861:

  1. Juan Lindo, gobernó durante cuatro meses y renunció.
  2. Pedro José Arce.
  3. José Escolástico Marín.
  4. Juan José Guzmán, quien tomó posesión del cargo al no ser aceptado por Antonio José Cañas. Fue depuesto por Francisco Malespín.
  5. Cayetano Antonio Molina y Lara
  6. Pedro José Arce. 
  7. Fermín Palacios.
  8. Francisco Malespín, su vicepresidente lo asesinó al querer recuperar la presidencia.
  9. Joaquín Eufrasio Guzmán, se auto declamó presidente luego que Malespín se fue de Campaña a Nicaragua.
  10. Eugenio Aguilar
  11. Tomás Medina Menéndez
  12. José Félix Quirós
  13. Francisco Dueña Diaz
  14. Doroteo Vasconcelos
  15. Ramón Rodríguez
  16. Rafael Campos
  17. Lorenzo Zepeda
  18. Miguel Santín del Castillo
  19. Joaquín Eufrasio Guzmán
  20. José María Peralta
  21. Gerardo Barrios, éste trajo el café con la idea de hacer esclavos.
  22. Francisco Dueñas, luego de darle golpe de estado a Barrios lo fusilaron.

Presidentes cafetaleros de 1871-1931

  1. Santiago González, del 15 de abril de 1871 al 1 de mayo de 1872; vuelve el 9 de julio de 1872 al 1 de febrero de 1876.
  2. Manuel Méndez, del 1 de mayo al 9 de julio de 1872. 
  3. Andrés Valle, del 1 de febrero de 1876 a mayo de 1876.
  4. Rafael Zaldívar, del 21 de agosto de 1884 al 14 de mayo de 1885. Su principal objetivo fue quitarles el sustento diario a nuestros nativos, nacionalizando las tierras de los egidos y las tierras comunales para la siembra del café, e hizo el llamado a extranjeros a quienes ofreció que cultivando once palitos esmerados de café ya serían dueños de la tierra. Así muchos vinieron, para que sus hijos fueron salvadoreños y nuestros nativos esclavos.
  5. Ángel Guirola.
  6. Fernando Figueroa.
  7. José Rosales, dejó su herencia para la construcción del Hospital Rosales.
  8. Francisco Menéndez.
  9. Carlos Ezeta.
  10. Rafael Antonio Gutiérrez.
  11. Tomás Regalado, del 14 de noviembre de 1898 al 1903.
  12. Pedro José Escalón.
  13. Doctor Manuel Enrique Araujo, del 1 de marzo de 1911 a 1913, fue asesinado el 9 de febrero de 1913.
  14. Carlos Meléndez.
  15. Alfonso Quiñonez Molina.
  16. Jorge Meléndez.
  17. Pio Romero Bosque.
  18. Arturo Araujo. Fungió como presidente del 1 de marzo al 2 de diciembre de 1931, fue derrocado por su vicepresidente Maximiliano Hernández Martínez.

En esta época se gestó la oligarquía salvadoreña y la esclavitud en los cafetales. Vienen ahora los gobiernos militares entre los años 1931 a 1979. En esta época se hablaba ya de bolcheviquismo nacido en Rusia y se hacía camino por toda Europa y el mundo. La burguesía salvadoreña tuvo miedo e hicieron pacto con los militares y formaron un Directorio Cívico el 2 y 4 de diciembre de 1931, compuesto de militares de alto rango, incluido Maximilano Hernández Martínez.

1º Maximiliano Hernández Martinez, se autonombró presidente después de derrocar a Arturo Araujo, haciendo un periodo del 4 de diciembre de 1931 al 28 de agosto de 1934. Durante esta época fueron asesinados 25 mil nativos, en 1932. A Maximiliano «le gusto la guayaba», como se decía entonces, pues ya tenía la estrategia para convertirse en un dictador, entre ellas, fusilar a quienes le hacían estorbo; tuvo además un militar de espíritu «comodín» que cumplía a cabalidad sus aspiraciones llamado General Andrés Ignacio Menéndez, a quien convenció de convocar  elecciones, gobernando nuevamente del 1 de marzo de 1935 al 9 de mayo de 1944, terminándose así la democracia. Depuso su cargo obligado por la huelga de brazos caídos convocada por la sociedad civil.

2º Andrés Ignacio Menéndez, éste gobernó durante seis meses. Fue el militar “comodín” de Hernández Martínez.

3º Osmín Aguirre y Salinas, la gente le llamaba “la mica polveada”, gobernó del 21 de octubre de 1944 al 21 de mayo de 1945, fue presidente provisional.

4º Salvador Castaneda Castro, gobernó del 1 de marzo de 1945 al 14 de diciembre de 1948, fue del efímero Partido de Unificación Social Demócrata; fue derrocado por un grupo de jóvenes militares.

5º Consejo Revolucionario del Gobierno, del 15 de diciembre de 1948 al 14 de septiembre de 1950, dirigido por el teniente coronel Óscar Osorio.

6º Oscar Osorio, del 14 de septiembre de 1950 al 14 de septiembre de 1956.

7º José María Lemus, del 14 de septiembre de 1956 al 26 de octubre de 1960.

8º Junta de Gobierno, del 26 de octubre de 1960 al 25 de enero de 1961.

9º Directorio Cívico Militar, del 25 de enero 1961 al 25 de enero de 1962.

10º Eusebio Rodolfo Cordón, gobernó durante 6 meses, del 25 de enero de 1962 al 1 de julio de 1962. Este fue designado por el Directorio Cívico Militar para convocar a elecciones.

11º Julio Adalberto Rivera, del 1 de julio 1962 al 1 de julio 1967. En este momento nace el Partido de Conciliación Nacional (PCN). A Rivera le llamaban el hombre de la moto y del sombrero campesino.

12º Fidel Sánchez Hernández, ganó las elecciones con el partido PCN y gobernó entre 1 de julio de 1967 al 1 de julio de 1972; durante su mandato tuvo lugar la llamada “Guerra del Futbol”.

13º Arturo Armando Molina, gobernó del 1 de julio de 1972 al 1 de julio de 1977.

14º Carlos Humberto Romero, del partido PCN, gobernó del 1 de julio de 1977 al 15 de octubre de 1979. Fue derrocado por dos oficiales jóvenes: Adolfo Arnoldo Majano y Jaime Abdul Gutiérrez, quienes gobernaron del 15 de octubre de 1979 al 2 de mayo de 1982.

Gobiernos civiles de 1979 hasta el presente

1º Junta Revolucionaria de Gobierno (15 de octubre de 1979 al 2 de mayo de 1982). En este período comienza la Guerra Civil. Se dividió en tres periodos con distintas juntas, las del 79, 80 y 81. Finalmente se nombra un presidente provisional.

2º Álvaro Magaña Borja (2 de mayo de 1982 al 1 junio de 1984).

3º José Napoleón Duarte (1 de junio de 1984 al 1 de junio de 1989), del Partido Demócrata Cristiano (PDC), inició las negociaciones para poner fin a la guerra civil.

4º Alfredo Cristiani (10 de junio de 1989 al 1 de junio de 1994). Del Partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Durante este período se firmaron los Acuerdos de Paz en Chapultepec, el 16 de enero de 1992.

5º Armando Calderón Sol (1 de junio de 1994 al 1 de junio de 1999). Del Partido ARENA.

6º Francisco Flores (1 de junio de 1999 al 1 de junio del 2004) Fue el responsable de la dolarización la economía salvadoreña.

7º Elías Antonio Saca (1 de junio de 2004 al 1 de junio de 2009). Del Partido ARENA, durante su gestión entró en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

8º Mauricio Funes (1 junio de 2009 al 1 de junio 2014). Del Partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Implantó el subsidio al gas propano, se crearon los proyectos de Ciudad Mujer y el Plan Casa para Todos.

9º Salvador Sánchez Cerén (1 de junio de 2014 al 1 de junio de 2019) Del Partido FMLN. Creó el Ministerio de Cultura, rompió relaciones diplomáticas con Taiwán e incremento el salario mínimo en el sector privado y público.

10º Nayib Bukele (1 de junio del 2019 hasta presente). Del Partido Nuevas Ideas.

A continuación, me permito relatar algunos sucesos importantes, por supuesto a grandes rasgos, de algunos presidentes o Jefes de Estados y así facilitar la búsqueda por internet, si es de interés para mis lectores conocer algunos pormenores de lo que hicieron. Por ejemplo, los primeros Jefes de Estado, estuvieron a “menos cero grados” por amor a la patria, pues algunos gobernaron poco tiempo, bien porque otro los desalojó por la fuerza, como es el caso del Dr. José Matías Delgado, que fue desalojado por un italiano llamado Vicente Filísola.

Otro ejemplo es Mariano Prado Baca, nacido en Nicaragua, es nombrado por una Junta y gobierna tres periodos pequeños; más tarde, aparece el General Francisco Morazán, que siendo hondureño cae en la palestra salvadoreña. En esta época la historia los llamó caudillos.

Podemos mencionar además como ejemplo a Juan Lindo, que al parecer empezó a preocuparse por algunas cosas importantes como la fundación de la Universidad Nacional. En esta época también entró en vigor la Segunda Constitución en la que se declaró la separación total de la Federación, hecho ocurrido el 22 de febrero de 1841.

Todos los presidentes hicieron algunas cosas buenas y otras cosas malas. Gerardo Barrios, por ejemplo, ya lo he dicho antes, trajo el café ¿Para qué? Para convertir a nuestros nativos en esclavos. Más tarde llegaría al poder Rafael Zaldívar, quien consolidó el esclavismo en El Salvador cuando por decreto pasó las tierras ejidales y comunales al Estado y promocionó al mundo que con solo sembrar 11 palitos de café se convertirían en dueños de la tierra; así vinieron, especialmente de Europa a invertir, dando origen a los grandes latifundios. Para entonces, nuestros nativos que eran dueños de la tierra, pasaron a ser asalariados (nueva forma de hacer esclavos). A todos estos presidentes la historia les ha llamado “cafetaleros” porque todas las actividades se movían alrededor del café.

En esta época se dieron fenómenos políticos horrendos, como son los derrocamientos de los presidentes por los mismos vicepresidentes, mismos que ellos habían escogido para la administración. En esta época también ocurrieron asesinatos horribles, como el del Dr. Manuel Enrique Araujo, que alarmó al mundo entero. ¿Quieren saber algo de este hecho? Pues hubo muchas versiones, voy a contarles la que mi abuelito Toño sabía: Él contaba que el Dr. Araujo hacía un buen gobierno, de hecho, era médico y graduado en la Universidad Nacional; también viajó a Europa para perfeccionar sus conocimientos. Mi abuelo decía que durante su gestión todo era alegría porque la vida era más barata, además decía que él nunca había visto a un Presidente visitar a su gente para mover las leyes a su favor. Fue una lástima porque se decía que era una gran persona, que tenía una gran mente y con un corazón tranquilo. Pero se confió.

Mi abuelo me contó que él iba a los conciertos que los fines de semana se daban en el parque, que entonces se llamaba “Bolívar”, frente al Palacio Nacional. Ahí se ponían unas bancas de madera para que la gente pudiera ver el espectáculo; el Dr. Araujo se sentaba en las primeras filas y a ambos lados lo acompañaban dos amigos: Francisco y Carlos Dueñas. Los asesinos llegaron por atrás y el principal le asestó el primer machetazo en la cabeza, como quien raja en dos un coco, y los otros dos le pegaron en las demás partes del cuerpo; “pero también cuentan que se oyó un disparo”. Terminado el encargo, se dieron a la fuga, increíble porque los individuos eran campesinos que ni siquiera conocían San Salvador, por lo que no queda más que pensar que alguien los llevó, y que ellos actuaron inocentemente. Desorientados los capturaron cerca del Campo Marte hoy llamado Parque Infantil.

¿Quién fue el criminal principal? Se llamaba Virgilio Mulatillo. Los otros dos se llamaban Fermín Pérez y Fabián Graciano. Los tres actuaron con instinto de animal. El disparo que se escuchó y que impactó en el omoplato del Dr. Araujo fue hecho por el Mayor Fernando Carmona, quien fue preso y a los tres días se suicidó.

Mi abuelo contaba que se rumoraba que los habían preparado, o mejor dicho adiestrado, en una finca cerca de Ataco, parece que la gente de por ahí ya los conocían.  La verdad es que se decían tantas cosas que no se sabía qué creer. A los asesinos los fusilaron rápido sin siquiera investigar nada. Cuentan que Mulatillo quería decir algo como “Guatemala, de Guatemala” pero nadie entendió y todo quedó impune.

Todo lo que mi abuelo me contó quedó igual, hasta 100 años después se esclareció que el asesino intelectual fue el presidente de Guatemala Manuel Estrada Cabrera y el presidente de Estados Unidos, según revelaron dos cartas secretas enviadas a su presidente por los diplomáticos de Estados Unidos destacados en Guatemala.

Cuento esta historia con detalle para que las futuras generaciones busquen y lean lo que cada personaje hizo para nuestro país. De los gobiernos militares aquí no se puede apuntar mucho porque estos hicieron cosas peores y hay material suficiente de cada uno para hacer un libro; tal es el caso de Maximiliano Hernández Martínez que asesinó a 25 mil salvadoreños. En esa época había elecciones, pero siempre ganaba el candidato del partido de los militares y los oligarcas. El último de los presidentes militares fue Carlos Humberto Romero, que fue derrocado el 15 de octubre de 1979 por dos oficiales apoyados por la Juventud Militar de esa época.

En esos mismos días se gestaba el partido ARENA, sin duda los oligarcas se sintieron desprotegidos, y sus capitales y sus propiedades en peligro. Yo recuerdo que ese día un batallón comandado por el Coronel Majano invadió una finca en El Espino, en donde estaban reunidos clandestinamente, y según la noticia fueron capturados todos, dándose cuenta entonces que pensaban fundar un partido orientados por el mayor retirado del Ejército Mayor Roberto D´Aubuisson Arrieta, personaje oscuro que cobijado por la derecha salvadoreña y por la amistad con Estados Unidos, creó en El Salvador organismos paramilitares para matar a miles de salvadoreños, incluyendo a Monseñor Romero (ahora Santo). Más tarde, siempre con mañas, llegó a ser diputado y desde allí, amparado en la presidencia, ejerció el principal anhelo de su vida: matar.

Mientras sucedía lo último que he expuesto entre los años 1979 y 1982, gobiernan en el país, tres juntas formadas por personas importantes entendidas en política, que finalmente eligieron al Dr. Álvaro Magaña para gobernar del 2 de mayo de 1982 al 1 de junio de 1984, con el propósito de no dejar un vacío de poder mientras se redactaba la Constituyente y se preparan las elecciones de 1984.

Una observación importante que no puede quedar fuera y que pasó en esta época, fue el cambio ideológico del pueblo salvadoreño provocado por las elecciones de 1972, y es como un despertar, porque se realizaron elecciones aparentemente libres en las que iba como candidato el Ing. José Napoleón Duarte con la Unión Nacional Opositora (UNO), contra el Coronel Arturo Molina, con su Partido de Conciliación Nacional (PCN). El Ing. Duarte ganó las elecciones por abrumadora cantidad de votos, pero con trampas y con el apoyo de la Asamblea Legislativa constituida por un solo partido, el PCN, impusieron como presidente al Coronel Molina. Días más tarde, una madrugada, Duarte arenga al pueblo ayudado por un par de militares que tiraron unos cuantos cañonazos; pero lo capturan, le dan sus garrotazos, le revientan la cara y casi le sacan un ojo, lo llevan a su casa y junto con su esposa e hijos, el chucho y a saber cuántos acompañantes más, los llevaron al Aeropuerto de Ilopango, los subieron a un avión y los fueron a dejar a Venezuela.

Hubo elecciones otra vez. Se lanza por la Unión Nacional Opositora (UNO) al Coronel Ernesto Claramount Rozeville, frente a Carlos Humberto Romero del Partido de Conciliación Nacional (PCN), y este partido con trampas gana otra vez.

Con todo esto el pueblo se cansa y opta por organizarse. Las instituciones sociales coincidentes en pensamiento toman conciencia porque no ven otra salida para tener una democracia aceptable y se van a la montaña como Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en 1979. Así comienza la guerra civil: el Ejército Nacional enfrentado contra el Ejército del pueblo.

Fueron 12 años tristes en los que se pueden contar millones de historias; murieron más de 100 mil buenos hombres y mujeres que debemos recordar siempre. La guerra marcó el inicio de su final el 11 de noviembre de 1989 cuando el FMLN lanzó la “Ofensiva Final” en todo el territorio salvadoreño, demostrando su poderío. La guerra formalmente terminó después de muchas reuniones que culminaron con la Firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992 en Chapultepec de México.

Volviendo a la resolución de la última Junta de Gobierno, en la que se designó a Álvaro Magaña como presidente provisional para que organizara las elecciones del 1 de junio de 1984… Así sucedió; participó en esta contienda electoral, el Ing, José Napoleón Duarte, por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), frente a Roberto D’Aubuisson de ARENA. Ganó el PDC. Lamentable el Ing. Duarte finalizando su periodo falleció.

En 1989 entra a la palestra el partido ARENA con Alfredo Cristiani, frente a Claramount, del PDC; las elecciones son ganadas por Cristiani. En su momento participó en las negociaciones por la paz, no para llevarse las palmas, sino más bien porque fue obligado por las circunstancias y el temor. Durante su gestión, fueron asesinados los sacerdotes Jesuitas… y eso dice mucho de su capacidad.

En 1994 el partido ARENA lanza como candidato a Armando Calderón Sol, frente al Doctor Guillermo Manuel Ungo, del Frente Democrático Revolucionario (FDR), las elecciones las ganó ARENA. El Doctor Ungo hubiera sido un buen presidente, pero no fue posible, murió en México asilado. La gente dice que las ayuditas que vinieron para la reconstrucción de los daños que dejó el terremoto ocurrido en 1986, desaparecieron en su gestión.

En 1999, a contienda electoral va Francisco Flores de ARENA, frente a Facundo Guardado del FMLN, que ya en ese momento se había convertido en partido político; por cierto, se equivocaron en esa elección, pues había muchos más cerebros para escoger candidatos. Paco Flores se distinguió porque repartía dólares en saquitos a sus colaboradores de la Asamblea Legislativa, compraba propiedades a sus familiares y premió a la empresa privada dolarizando la moneda, cagándose en nosotros el pueblo, pues de cien coloncitos que teníamos ahorrados, se convirtieron en 11.42 unidades de dólar. Todos los donativos que el gobierno de Taiwán hacía para aliviar la pobreza de los salvadoreños en esa época, fueron a parar a los bancos extranjeros. Aquí estamos todos dudando, porque prefirió morirse antes de devolver lo robado.

En 2004 gana ARENA otra vez llevando como candidato a Elías Antonio Saca que compitió frente a Jorge Shafik Handal, si el FMLN lo hubiera lanzado en la campaña anterior hubiera ganado la presidencia. Tony Saca actualmente está preso porque hizo cosas igual que Flores. Éste saqueó la partida secreta, compró mansiones y empresas que lo hacen parecer como empresario exitoso al igual que Cristiani y Calderón Sol a quienes su tiempo ya prescribió.

En el 2009, al igual que en estas últimas elecciones, participaron otros partidos.  En esta ocasión participa otra vez el FMLN con Mauricio Funes, que no era miembro de ese partido, frente a Rodrigo Ávila, de ARENA. Hasta ese momento son los partidos más grandes, dando origen al fenómeno de la polarización, convirtiéndose en una reyerta ideológica que al final de cuentas, en eso se quedan, cuidando el puestecito dorado y para el pueblo “caca”.

Pero volviendo al tema de esta elección, las gana Mauricio Funes ¡Salvemos la Divina Providencia! porque éste salió peor que todos los presidentes civiles revueltos con militares, porque saqueó el Estado y no se dejó agarrar, pues se fue huyendo del país y finalmente se asiló en Nicaragua para luego hacerse ciudadano de ese país.

En el 2014, gobierna Salvador Sánchez Cerén de quien no puedo decir mucho, quizá no robó, habrá que esperar qué dirán los historiadores, yo solo se que fue un comandante del FMLN, que estuvo discutiendo los Acuerdos de Paz en Chapultepec (México), que luego ganó las elecciones con su partido, que hizo un gobierno entre tantas críticas, y fue el presidente que luego de ser comandante del FMLN, vino a ser comandante del ejército que fue su enemigo.

En el 2019 aparece un nuevo partido creado por Nayib Bukele y que él mismo llamó “Nuevas Ideas” basado en la mala crianza de todos los partidos en donde no hay uno que no haya hecho uso del infinitivo verbo “robar” y como últimamente lo robado es abultado, su eslogan fue importante para ganar las elecciones de ese año: “devuelvan lo robado”. También ha habido otro fenómeno importante, y es que por primera vez en la historia de El Salvador no ha habido negociaciones bajo la mesa entre los Diputados y el Ejecutivo y esto ha creado gran confrontación. Éste ha sido el único presidente de la República que no se ha dejado manosear por nadie y por eso quisieron quitarlo y poner a otro a su conveniencia. Nayib Bukele fue a elecciones con el partido GANA, las que ganó en segunda vuelta porque él no tenía partido y se enfrento a Norman Quijano de ARENA.

A quien no debo dejar en el tintero, como dicen los que escriben, es a Prudencia Ayala, nativa referente de la mujer salvadoreña que nació en Sonzacate el 28 de abril de 1885 y murió el 11 de julio de 1936. Prudencia fue escritora y activista social que luchó por los derechos de la mujer salvadoreña. Fue la primera mujer aspirante a la presidencia en 1930, cuando ni siquiera la mujer podía votar, pero no la eligieron tildándola de loca. La mujer pudo votar hasta el año 1952 cuando quedó establecido en la Constitución de 1950. Hay mucho que se puede saber de Prudencia Ayala.

En todo lo que he escrito sobre los presidentes de El Salvador, me he limitado a invitarles a que investiguen por internet la biografía de cada uno, en vez de interesarse en tonterías que nada bueno les deja.

LAZAU

El treve

Esta es otra de mis pesadillas a la que traté de entender. Me parece importante porque en este momento estoy parado en la cuerda floja y de hecho masturba mis decisiones personales; y aún más, desequilibra mi pensamiento; tiene lógica porque estos días he estado muy pensativo sobre cómo vivo; es decir, he llegado a mis 63 años y quiero hacer muchas cosas pero siento que ya no puedo, me cansó, y no tengo a nadie a quien recurrir… entro en una depresión y melancolía que me estorba; pero hago un esfuerzo y me relajo y la depresión poco a poco se disuelve.

No hay cosa más terrible que pensar que ya mis amigos están muriendo y posiblemente el que sigue soy yo, y uno se pone a contar los años de cien, pero en sentido contrario, porque cuando uno ve la diferencia entre la edad que tiene y ese número, es para ponerse triste; y de allí arrancan mil tonterías que terminan en nada y llega la calma.

Anoche tuve un sueño que entre juego de imágenes me presenta una explicación filosóficamente lógica y una cátedra de ciencias naturales, específicamente de física, relacionándola con un hogar desmembrado o mejor dicho disfuncionado.

En una mesa o superficie plana, un amigo desconocido me presenta tres piezas metálicas dobladas en sus extremos y me explica algo que yo sabía, me dice: “Una pieza sola, si trato de pararla verticalmente se cae; si uno la otra pieza en uno de sus extremos también se cae, se necesita que pongamos la tercera pieza para que el objeto se detenga como queremos” y me concluye: “Se necesitan tres elementos para que la familia funcione: papá, mamá e hijo o hijos; si uno de éstos no está el treve se cae”… Mi amigo se va y yo que despierto.

Me quedé pensando largo rato y haciéndome cientos de preguntas, porque lo que leo en el sueño es cierto y pude dormir hasta que lo comparé con mi caso; yo sentí que el mensaje era para mí porque tuve un hogar que se me vino abajo cuando falto una pieza.

Al final, en esta que fecha que escribo, seis de diciembre de dos mil cuatro, se me han caído ya dos piezas y con la que me queda no hago nada que valga la pena.

LAZAU

El billete de lotería

Una Memoria Más de Don Carlos

Siempre he tenido problemas con mis sueños. Muchas veces han sido pesadillas que me indican algo importante, pero no les hago caso; aunque a veces sí cuando afectan mis decisiones personales.

Muchas veces los sueños tienen que ver con el estado de ánimo que uno tenga; pero generalmente es Tata Dios el que ayuda a nuestras vidas cuando nos portamos bien; pero no me va a conceder lo que pueda ser dañino para mí y mi prójimo.

¿Quién no quiere ganarse un millón de colones en la lotería en estos dorados tiempos? Pues eso soñé una noche y en la mañana que me levanté hice conjeturas. Me fui al trabajo lo mismo, pensando en el bendito sueño. Llegó el momento en el que iba tener una reunión y no tenía la agenda que iba a ocupar y me dije: Iré rápido para traerla. Al salir de mi casa nuevamente, había bastante gente salvándose de la luz del sol bajo el árbol y entre ellos había un billetero conocido por todo el mundo. Desde que me vio salió a encontrarme con el billete entero en la mano y me dice: “Coja los que quiera y la otra semana me los paga”. Y así caminando y hablando él decía sí y yo que no; en ese momento venía don Indalecio Morán con su cumita bien gastada montada en su brazo izquierdo, eso sí, bien afilada para deshierbar su milpita que tenía cerca del rio San José. Por la tarde me lo volví a encontrar casi en el mismo lugar y me dice: “Son jodidos y necios todos los billeteros verdad Sr. Saz? mire que este terengo me puso en la bolsa el billete entero; pero lo voy a joder porque se lo voy a pagar por poquitos…” Yo solo le dije: ¿Qué tal si le pega al gordo?… Don Lesho, como le llamaba la gente, tomó un par de palos que traía y se fue.

Todo esto sucedió un miércoles y el viernes se corrió el sorteo. El día sábado que era mi día de descaso en la madrugada oí que me tocaban a la puerta muy insistentemente… era Don Indalecio… y le pregunto: ¿En qué le puedo servir?… y él no podía decir nada porque hasta temblaba y solo decía… “Es que quiero decirle algo… ¡Vamos!” y repetía lo mismo… Así me llevó hasta una champita en donde una señora vende o vendía frente al rastro municipal tamales, shuco, pan, café, etc. “Pida lo que quiera…” me dijo “Fíjese que me dio la suerte, porque le pegué al que usted me dijo…” Tanta era la alegría de don Lesho que casi se muere… “De mi parte muchas gracias” le dije… “Solo regáleme la torta… solo el cafecito me voy tomar…” Que tal, cómo no me iba enfermar yo también si ese mismo billetito lo tuve en mi bolsa.

El relato de esta memoria no es un resentimiento rezagado, sino que a mi edad he aprendido que todo lo que me ha sucedido en la vida es porque Dios así lo quiso; de hecho, he sentido su presencia en todo lo que hago. Hoy me ocupa el caso de don Indalecio porque es un gran ejemplo de vida. Cuando yo estuve la primera vez en Metapán, él vivía cerca del mercado en casa propia, donde también vivía su esposa, tres hijas y tres hijos. Él rondaría los cincuenta años. Al tiempo, supe yo que vivía solo y la familia la había trasladado a otra casa que tenía en la colonia Guadalupe; según dicen se volvió calenturiento.  Los dos hijos ya mayores, uno era agricultor y el otro motorista ya no vivían con él. El hijo menor que era un muchacho y la hija igual se fueron para los Estados Unidos. Las otras dos iban y venían a espiar al viejito generalmente para sacarle y suplir alguna necesidad. La niña que todavía iba a la Escuela era hija de una de las mayores o nieta de Don Lesho.

Para no cansarlos, el mayor le sacó para sembrar varias manzanas de maíz, un día encontró un ladrón que le robaba y lo mató de un balazo; gran dineral se gastó en la defensa. El otro también le había sacado ya para un camión para acarrear cemento ¿Qué pasó con este? Pues que se fue de pique en un barranco cerca del balneario de los chorros… y el camión se acabó. El otro hijo más joven y la muchacha también, que estaban lejos quizá dijeron: ¡Vámonos porque si no, nos van dejar sin nada! ¿Y qué pasó con estos dos?… Pues él le sacó al viejito para una moto… yo no sé de marcas, pero según decían que el motor era de carro… Triste final porque en una vuelta de la carretera, la barda metálica le entró por el pecho y lo destripó totalmente; ella parece que se casó y no le fue bien.  

Finalmente, un día de tantos al señor lo encontraron muerto ya descompuesto; a lo mejor murió de tristeza solito… Solo quedan las moralejas, las reflexiones y los comentarios.

LAZAU

Un sueño nos define la vida

Esta historia fue escrita en el año 2012 

Escribo este pasaje de la historia de mi vida cuando han pasado 30 años. Tenía una esposa maravillosa con un hijo y dos hijas; en casa propia en la ciudad de Metapán… con un trabajo estable… Era para entonces director de la Escuela Urbana Unificada República de Guatemala, que para entonces tenia 29 maestros a mi cargo y a más o menos 900 alumnos entre los turnos de mañana y tarde. Escribo todo esto porque yo era un hombre dedicado, seguro y feliz, porque hacía lo que me gustaba hacer:  Educar a mucha gente de Metapán y por ende a nuestro país El Salvador.

Amo a Metapán como también a mi Apaneca donde nací, pero allá en Metapán me dieron de comer y crecí física y psicológicamente; me cobijaron y así completaron mi felicidad … Todas las personas fueron buenas… Jamás pensé que me iba a ir de ahí… Recuerdo con lágrimas a la niña Consuelito Calito y a la niña Olivia Monrroy porque para entonces yo vivía solo y ellas me cuidaron los primeros años.

Pero llegó la época de 1980 en donde la situación política fue crucial por la confusión generada en la población civil …y… los cuerpos de seguridad y el Ejército enfrentados con la naciente Guerrilla. Yo estuve en la cuerda floja porque casi todos los días sufría atropellos físicos y psicológicos de parte de los dos bandos.

En esos días se perdían aparatos importantes de la escuela como amplificadores, bocinas, televisores… seguido encontraba manchas en las paredes con mensajes amenazantes que finalmente fue lo peor. En muchas de las escuelas de la región los maestros fueron amenazados a muerte, talvez con intensión de mantener en mal estado a las personas por gusto o por intereses creados.

Terminadas las celebraciones patrias del 15 de septiembre de 1982 llegó “la mía…” Un señor llamado Antonio Tojeyra, padre de familia de la escuela, evangélico, honrado, de oficio tejero y de buena reputación, llegó una tarde a mi casa cuando yo no estaba y le contó a mi esposa que la noche anterior cuando él venia del culto ya casi llegando a su casa, se metió a los matorrales para hacer sus necesidades biológicas, y en el silencio de la noche y la luz de la luna, se dio cuenta que cerquita de donde él estaba había una reunión clandestina, y entre todas las cosas que él escuchó fue: “Que iban a matar a Calderón Saz y a su familia”, él añadió que no pudo reconocer a nadie y que se levantó quedamente, y que asustado retornó a su camino y se fue a su casa que quedaba en las afueras de Metapán no muy lejos del cine Orellana, en un terreno plano baldío con arbustos pequeños que le permitía esconderse. Ahí mismo Don Antonio tenía el lugar de trabajo.

Cuando yo llegué a mi casa empezó mi calvario haciendo conjeturas sobre qué hacer o qué camino tomar, pidiéndole a Dios una luz para resolver mi triste situación… Fuimos donde Don Antonio para repreguntar y él manifestó lo mismo.

Esos dias fueron crueles para mí y mi familia; iba a trabajar para poner mis cosas en orden sin poderle contar a nadie de mis problemas y solo pensaba en una persona cercana en mi trabajo que podía ser la culpable.

En esa treta se nos ocurrió una cosa para dormir seguros, salirnos de la casa por la noche para buscar apoyo con unos compadres… Hasta que por fin, después de pedirle tanto a Dios tuve un sueño muy importante para mí y se los voy a contar:

“Hubo un gran incendio en la cuidad en el que nadie se salvaba, como los que se dieron en Sodoma y Gomorra. Se oía nada más que la voracidad del fuego y los lamentos de la gente, bombazos ensordecedores que hacían temblar la tierra, pero en el centro estaba la Iglesia Católica que no era invadida por las llamas y yo con mi familia logramos llegar ahí…  Nos subimos hasta la cúpula en donde era menos el calor y donde había amplia vista del desastre… Terminada la tragedia bajamos y juntitos fuimos saliendo entre los escombros por un camino que se nos fue abriendo poco a poco hacia las afueras…” Cuando desperté, muchas fueron las interpretaciones, pero solo una era la correcta. Habían pasado ya ocho días y tomé la decisión de abandonar mi trabajo y reunirme con mi familia de donde procedo y que me vieron crecer en Apaneca.

Esa mañana fui al trabajo, llamé a mis hijas y salimos hacia la casa; tomamos el bus llevando pocas cosas, pero sí la chucha y el perico, rumbo a Santa Ana en donde me presenté a mis jefes para explicar el motivo de mi salida. Ellos me dieron las recomendaciones del caso y después de mostrarme su comprensión les entregué las llaves originales de la Escuela y proseguimos el viaje.

Como me sentía enfermo física y psicológicamente estuve curándome, lo mismo mi familia, pero debía estarme presentando perentoriamente a la Dirección Regional para esperar un espacio en donde desempeñar mis labores y no perder mi plaza de empleo.

Cansado estaba ya de esperar cuando de pronto llego el Obispo Marco René Revelo, de la región Occidental, y el sacerdote Ricardo Humberto Cea preguntando por mí… y esa fue la solución maravillosa, resulta que el Colegio donde yo estudié había cerrado hace algún tiempo y me preguntó que si todavía quería reabrir el “Colegio San Andrés de Apaneca” y yo emocionado le dije que sí. Me explicaron como lo íbamos a hacer y me encomendaron a mí y a otro compañero quienes nos íbamos a ir para ahí como prestados del Ministerio de Educación para la misión.

Así se manifiesta la sabiduría y voluntad de Dios y bien dicho está que él nos conoce bien desde antes de nacer y arregla los acontecimientos para dar amor cuando uno tiene fe y esperanza.

En ese estado de cosas fuimos con el otro compañero asignado a quitar las telarañas para comenzar la propaganda que el Colegio San Andrés estaba abierto.

Tomamos el proyecto, lo digo así, porque íbamos en calidad de préstamo por el Ministerio de Educación y esperaban la evolución el proyecto porque nos enfrentamos a muchas carencias… Pero gracias a Dios nos fue bien y el Colegio funcionó.

Con esto se cumple lo que Dios tenía deparado para mí… Cuando el gran incendio de Metapán el auxilio vino de la Iglesia católica.   

LAZAU

La Memoria de mi hermano Álvaro

Cuando mi padre murió, Alvaro tenía 4 años con ocho meses porque nació el 22 de diciembre de mil novecientos sesenta y uno. Ese día que mi padre partió me convertí en el responsable de cuatro de mis hermanos y tres de mis hermanas. Estela de la Cruz y Juana María ya habían fallecido para entonces.
Yo ya tenía compromiso de familia y trabajaba en la cuidad de Metapán y como se hacía difícil controlar a mis hermanos optamos con mi esposa llevárnoslos para que allá fueran a la escuela. Se fueron con nosotros Lázaro, Noé, Alvaro y la niña que apenas tenía 4 años (Estela). Edelmira, Ester y César se quedaron con mi mamá.
Alvaro que es el que nos ocupa ahora, fue a la escuela junto con Noé; Lázaro al Plan Básico donde yo trabajaba. Sucedieron tantas cosas, pero el espacio es pequeño para contarlas, Alvaro una vez se nos perdió, no lo encontrábamos por ningún lado… hasta el día siguiente, cuando con colaboración del profesor que nos contó que tenía un amigo único que vivía en el campo en un cantón cercano llamado Capulín. Sonia mi esposa fue a buscarlo y allí estaba feliz con su amigo.
En otra ocasión junto con Noé no llegaron temprano de la escuela como de costumbre pues se habían ido al río San José a bañarse y comer “lengua de vaca, frutita de un árbol que se daba en la rivera; pero ¿Cuál fue la sorpresa? que cuando venían ya llegando la noche aparecieron descalzos y chincunos porque dejaron los zapatos y las camisas mal puesta en la orilla, y se las llevó el río en una repunta que venía bajando de la montaña Montecristo.
Otra siempre con Noé: Alvaro llego corriendo con la noticia terrible que Noé había caído de un árbol que quedaba cerca de un barandal de una escuela que se llama “Luz Gómez” y había quedado sentado de nalgas en las lanzas de hierro de la baranda.
Sonia siempre y con otras personas lo destrabaron y pasó largo tiempo en el hospital hasta recuperarse.
Con el tiempo mi mamá llegó a Metapán con la idea de traérselos a todos para Apaneca. Para entonces tome la determinación de que ellos decidieran y solo Alvaro regreso con ella. Quería principalmente traerse a la niña, pero yo jamás iba a permitir que regresara con ella.
Continuando la historia de Alvaro mi madre lo puso a aprender carpintería con Miguel Mata, con el creció y empezó a ganarse la vida.
Mi hermano siempre fue un hombre aventado en el buen sentido. Trabajo por todas partes y cuando tuvo compromiso de familia buscó lejos y así llegó a San Salvador donde demostró su fineza. Yo siempre dije “Este mi hermano tiene bien conectado el cerebro hacía las manos, para buscar la belleza en la madera” mi hermano le hizo sillas, mesas y hasta taburetes a la gente y a los Santos del cielo altares en las iglesias.
Pero lástima nunca usó protección… el polvo, el thinner, las pinturas, el comejenol, pegamentos y tantos otros elementos propios de su oficio. Como en nuestro país, los artistas nunca pasan de zope a gavilán, probo irse al campo ya con su familia con la esperanza de una vida mejor.
Un amigo suyo de San Salvador a quien le trabajó carpintería le facilitó un terreno cerca de San Luis de la Herradura. Allí mejoró la vivienda del dueño y cultivo maíz, frijol y frutales. Finalmente se dio cuenta que era necesario tener una vivienda propia y en una lotificación cercana del aeropuerto, hizo su casita humilde.
Historias de mi hermano muchas a contar como una vez que unos cuatreros le robaron un caballo hermoso que tenía; lo buscó y al encontrarlo se dio cuenta que ya lo habían destazado y sus carnes listas para llevarlas a los mercados de Zacatecoluca.
Otra vez fue amenazado por ladrones y fabricó un cañoncito que apuntaba hacia la entrada del terreno y nos costo convencerlo de que ese aparato que había fabricado podría ser peligroso.
Cuando mi hermano Alvaro murió trabajaba en la Universidad Nacional como “empleado mil usos”, hacía de todo, era un hombre importante y necesario. Lástima el hombre porque no le aturraba la cara a cualquier trabajo. No dijo a tiempo que estaba enfermo y la enfermedad lo consumió rápido; sufrió mucho y nosotros también. Ese día que murió yo me levanté temprano platiqué con Dios y le dije: “Señor, mi hermano es una persona útil, si todavía tiene compostura, sánalo y sino llévatelo pronto, porque no se merece sufrir tanto… cierto o no quizá a esa hora se fue.

LAZAU

Los canchules

*CANCHUL: Palabra nahuatl que significa niño pidón o niño pediche

“Ángeles somos, del cielo venimos, pidiendo canchules para nuestro camino…”

Así como vemos un enjambre de abejas que va en busca de un lugar donde posarse, así íbamos los cipotes unos tras otros para recibir el canchul, que aunque a veces solo fue un dulce, para nosotros significaba mucho… Bonita y agradable tradición que, por cierto, deberíamos de revivir ya que ningún joven de hoy se atreve a organizar una canchuliada.

Allá por el año 1955, un 1º de noviembre, Día de Todos los Santos, recuerdo yo que hubo una última canchuliada. Cuentan que inicialmente muchas personas ya conocidas y entusiastas del pueblo de Apaneca, se preparaban para ese evento poniendo como señal un farolito encendido en la puerta de sus casas.

Los canchules fueron tradición en mi pueblo. Yo me acuerdo con todo mi respeto de Doña Fidelina Marquez de Vielman, Doña Isabel Castaneda, Doña Susana Asensio de Carías, Doña Clarita Rivas de Asensio, Doña Evita Posada de Arévalo, las Niñas Arévalo Avelar, Doña Esperanza Márquez, Doña Juana Márquez de Madrid, y tantas otras señoras más que no recuerdo sus nombres; ellas preparaban canchules que consistían en tamales dulces, tamales pishques o de cambray… pero también ponche, shuco, atol… y en otros casos pan dulce que nos daban al tocar la puerta, aunque ya sabían que éramos nosotros al escuchar el sonsocanto: “Ángeles somos, del cielo venimos…” que se repetía una y cien veces hasta encontrar la casa dispuesta a recibirnos.

Pero esta bonita tradición terminó, pienso yo, cuando algunos compañeros mal educados empezaron a degenerarla. Yo me acuerdo que los mismos de siempre en una ocasión, en vez de gritar el sonsocanto de los canchules, cantaron la marcha de general Gerardo Barrios empleando palabras soeces no adecuadas para la ocasión, decían: “Cuando vayas a cagar no te limpies con papel porque el papel tiene letras y el culo no sabe leer”.

Voy a contar una y solo una de las tantas mala crianzas en las que desgraciadamente estuve presente; la voy a explicar con reservas porque es posible que algún amigo mío o familiar haya participado, y como mi intención no es herir susceptibilidades no diré sus nombres, aunque si se sintieran aludidos que lo digan.

Fue cosa de los mayores y lo planificaron en secreto… éstos alistaron un palo liso y lo llenaron o atascaron de pupú humano… Lo llevaron escondido en algo especial para no mancharse y para que la gran mayoría de nosotros no nos diéramos cuenta… Y nos fuimos a pedir canchules a una casa donde nunca habíamos ido… Nos pareció raro que ahí solo vimos a un joven, que para aquellos a lo mejor no era agradable, y que por eso quisieron dañarlo… Llegamos con el sonsocanto “Ángeles somos…” tocamos la puerta y el joven salió… En ese momento, los que estaban al tanto armaron un jelengue simulando un pleito entre los más grandes e hicieron una rueda de mirones alrededor de la trifulca, incluyendo al joven de la casa; y entre trompones y empujones, uno de los que estaba repartiendo más pescozadas le dijo al del palo: ¡Vení vos! ¡A vos desde hace días quiero darte verga! ¡Pero botá ese palo! El del palo le contestó: ¡Con el palo o sin el palo te doy verga! y para sorpresa del joven éste le dice: ¡Teneme el palo vos!, entonces el joven que lo toma,  y éste que se lo jala dejándole las manos atascadas de excremento… los demás cuando vieron lo que había pasado salieron corriendo… Yo también salí corriendo, pero tomé otro camino para contarles a mis papás lo sucedido.

La bulla entre la gente se regó y desde entonces la malacrianza de algunos amigos acabaron con la tradición, porque desde entonces nadie oye que se pida canchules como antes.

LAZAU

 

LOS CAMINOS Y LAS CARRETAS

Los miembros de una comunidad se superan cuando sus necesidades aumentan. En esta ocasión quiero echar a andar mi imaginación en lo relacionado a los caminos. Nuestros antepasados desconocían el concepto de propiedad y por ende circulaban por todos lados como mejor les parecía, pero naturalmente para ir a un lugar determinado tenían que haber hecho ya un caminito o vereda para dos o tres personas a la par digo yo, después cuatro y así sucesivamente un grupito.

Más tarde, allá por el año 1,500 los españoles llegaron a América y trajeron el caballo; años más tarde el ganado y por ende la carreta. Todo cambió… El pensamiento de la gente fue diferente, hubo una evolución total; pero lo que me tiene entretenido en esta historia es lo que me contó mi abuelo materno cuando le pregunté por los caminos… Yo viajaba donde él en esa época para ayudarle en los oficios caseros y pude observar que en la troja todavía tenía la pieza más grande de la base de la carreta que él mismo construyó para trabajar cuando fue necesario, o los caballos no dieron abasto… Él me contó también que hacía viajes a Ahuachapán y Sonsonate, o a dónde fuera necesario… Él también me explicó que los caminos eran muy pero muy estrechos, que a veces apenas cabía la carreta; que era necesario llevar agua y guatera para los bueyes y por supuesto comida para los ayudantes; dijo que cuando viajaban lejos se ponían de acuerdo con otros y formaban una caravana. La carreta llevaba un pito que consistía en un caracol marino que al soplarlo sonaba; que muchas veces se comunicaban con otra carreta que ya venía y se interpretaban ambos para juntarse en un espacio amplio del camino para que los bueyes pastaran… Ahí había intercambio de información mutua de cómo estaba el resto por caminar, precio de los productos, un par de bromas y hasta compartir un talahuashtazo.

Otra de las cosas bonitas de ese entonces fue la encomienda a Dios manifestada en la salida del pueblo; lugar en donde había que decir una pequeña oración para que el camino se purificara y que la carreta y los bueyes aguantaran. Además, no encontrarse con personas de mentes  torcidas, aunque siempre iban pensando en el Justo Juez de la noche que los protegiera… Un día le pregunté si él lo había visto alguna vez y me contestó – ¡Son puras papadas hijo!… Es el mismo Dios en el que confiamos y nos guarda cuando lo buscamos e invocamos con fe -. En total mi abuelo era diestro en el oficio del carretear como también lo era en la agricultura; a mí no se me olvida que hasta hacía sus propios bueyes capándolos,  y también lo buscaban otros carreteros para que les hiciera el mismo trabajito.

Hay tantas cosas que se pueden decir de los sucesos del camino como lo que le pasó al ayudante de mi abuelo que se llamaba Don Ticho, que una vez que el no pudo viajar lo mandó solo y nunca regresó. Otros carreteros que venían por el mismo camino lo encontraron muerto a causa de un tetuntazo. Lo raro es que no le robaron el producto… lástima porque era un buen trabajador.

 

LAZAU

 

LAS CRUCES

 

La idiosincrasia de nuestros pueblos en los siglos pasados, fueron diferentes al siglo XX, que es en el que yo viví la mayor parte de mi vida; sin embargo, el arraigo de las cosas que ocurrieron  en el pasado repercutieron en el nuestro y así sucesivamente… lo que ahora vivimos repercutirá en el futuro.

Esta historia es parte de lo que viví cuando apenas era un cipotío.

Una cruz puesta en el camino para un niño de mi edad era frustrante; todos sabíamos, porque oíamos a los adultos, que una cruz significaba que ahí habían matado o había muerto un cristiano… Contaban además que los dolientes cuando el finado cumplía nueve días o novenario le ponían flores, y a los cuarenta se levantaba el espíritu dándole cuarenta riatazos al suelo en el que cayó con una vara acabada de cortar de un árbol vecino; costumbres que los grandotes hacían y que nunca entendieron que hacían daño psicológico a los niños… Terrible lo que hacían nuestros mayores, porque hasta las cruces que ponían a la salida del pueblo e inicio del camino nos aterrorizaban, no obstante que eran para hacernos un recuerdito de que había un Dios en quien encomendarnos.

Hubo un tiempo en el que yo me ausenté de la escuela por culpa de tres maestros que me golpearon injustamente y que ya conté en otro escrito; viajaba todos los días para ayudar a mi abuelo en los oficios caseros, en donde aprendía jugando; cuando pasaba frente a las crucitas del camino hacia San Pedro Puxtla, el mismo que va a Quezalapa,  me preparaba haciendo la señal de la Cruz como me habían enseñado… Lo terrible sucedía cuando viajaba solo… El cuerpo se me encogía y la piel se me hinchaba de miedo… La mente y el espíritu, a saber por dónde andaban.

En esa época era común que los cipotes aparecieran cachetones y con fuerte diarrea intestinal y no había más remedio que buscarle un padrino para que junto a su padre o su madre lo llevaran a la iglesia y que el párroco de pueblo le rezara los santos evangelios;  y solo así, el cipote recuperaba su salud. Yo recuerdo que no solo los cipotes enfermaban de susto, sino que también los grandes… Yo traigo a cuentas que un señor que se llamaba Ancisclo, que trabajaba en la finca de la Cumbre, que según contaron se le apareció su patrón con polainas y todo como lo era… porque ya había muerto años atrás… El señor se fue poniendo cachetón, se fue hinchando todo su cuerpo y como no quiso ir a la iglesia, finalmente murió.

Un día que compartía con unos amigos en una fiesta se me acercó un muchacho de mediana edad y me dijo – ¿Puedo tomar una copa con usted? – Seguro, claro – le dije yo – y él replicó – ¿Usted no me ha conocido verdad? – No – le dije yo – Es que usted es mi padrino – contestó él… usted me llevó a la iglesia para que el cura me rezara el evangelio cuando estaba chiquito y me enfermé de susto.

Yo recuerdo que cuando jovetón, tres veces me buscaron para esos oficios de la tradición que en resumidas cuentas la fe y la oración son medicina.

A mí en lo personal tres veces me calaron los espantos en esos cientos de veces que transité el camino hacia Quezalapa, digo me calaron, pero sustos fueron muchos. Les voy a contar el primero:

Regresaba ya tarde cuando el sol se escondía, pasaba frente al callejón del Cerrón, cuando vi un hombrecito chiquito como de 75 cm. que iba hacia arriba de la montaña, pero no caminaba, sino que saltaba y era morenito, muy flaco y usaba sombrero. En ese momento yo ya no pude caminar… Se me erizó todo el cuerpo y la respiración la tenía entrecortada… Hasta que pude hacer la señal de la cruz y decir un pedazo de la oración que mis tías Ana e Imelda me habían enseñado y no la solté hasta que llegué a mi casa para contarle a mi papá y mamá lo que me había sucedido. Al día siguiente que le conté a mi abuela me dijo que había sido el Cipitío, pero que ese no hacía ningún daño y que – Lo que quería era jugar con vos – dijo.

La segunda vez, en el lugar que llamábamos Piedra de Afilar, en el espacio donde corrían o corren las aguas que vienen de la montaña habían unas piedras grandes como lajas; pues ahí merito, en circunstancias parecidas, porque ya casi era de noche y algunos pájaros nocturnos empezaban a silbar, vi a una mujer que estaba sentada en una de las lajas y tanto fue mi miedo que yo veía que me llamaba,  aunque quizá no fue así; sin embargo, era increíble que a esas horas y en ese lugar una mujer estuviera haciendo algún menester. Por otro lado, era una mujer bonita y bien vestida y no era lógico que ella estuviera ahí. En cuanto a mí, pasó lo mismo que cuando vi al Cipitio, solo pude caminar cuando hice la señal de la cruz y el resto de camino lo hice corriendo… Llegué a casa y vino el regaño y el consejo. Al día siguiente que regresé donde mi Abuelo me dijo: ¡Era la Sigüanaba ja, ja, ja… no seas baboso, no era con vos la cosa!

La tercera vez, se me olvidó que no tenía que esperar la noche y salí corriendo; como ya me había acostumbrado que cuando pasaba por donde ya me habían asustado antes, pasaba a gran velocidad sin voltear a ver hacia los lados y pensando en el Ángel de la Guarda, pues ya mis tías y mi abuelita me habían enseñado una oración. Pero ese día no dio resultado, porque cuando yo pasaba exactamente sobre el bitoque, un animalito blanco, pero muy blanco, se me apareció y me quedé perplejo, se me encrespó el pellejo porque el animalito rozaba su cuerpo en las mangas de mi pantalón…Naturalmente perdí el conocimiento y no me acuerdo de nada, ni siquiera la oscurana del camino, ni tampoco qué se hizo el animal; de lo único que me acuerdo es estar debajo de la lucecita del foco que apenas alumbraba frente a la casa de Don Julián García que vivía en la entrada del pueblo. Al contar la historia a mi papá y a mi mamá inmediatamente dijeron – ¡Fue el cadejo! – Al día siguiente le conté al abuelo y me aconsejó: !De ahora en adelante, después que comás te vas! Pero yo no le hacía caso porque siempre me iba al cafetal a seguir jugando.

En esa época la gente decía que a los hombres se les aparecía el cadejo negro y a los niños el blanco.

Finalmente lo que yo he pensado ahora que soy mayor y por las características de lo que viví en ese momento… pienso yo que fueron extraterrestres los que me trasladaron del bitoque a la orilla del pueblo.

LAZAU